¿Qué es una fractura vertebral osteoporótica?
Un cuerpo vertebral debilitado por la osteoporosis puede colapsar bajo la carga en bipedestación. Estas fracturas ocurren con pequeños esfuerzos como una caída leve, una flexión o incluso la tos, y a veces de forma espontánea; son más frecuentes en la unión dorsolumbar (T12-L1). Cada fractura provoca una pérdida de altura vertebral y, con el tiempo, de estatura. Una advertencia importante: una fractura eleva notablemente el riesgo de nuevas fracturas — por eso una sola fractura ya es motivo suficiente para tomarse en serio la osteoporosis.
Síntomas
En una fractura aguda el signo típico es un dolor de espalda súbito e intenso, que a menudo comienza con un desencadenante menor; el dolor es marcado a la altura de la fractura, aumenta al incorporarse y girar, y se alivia al tumbarse. Cuando se acumulan varias fracturas, pueden desarrollarse una pérdida progresiva de estatura y una joroba hacia delante, lo que puede afectar a la respiración y al equilibrio. Algunas fracturas son silentes y se descubren de forma incidental en pruebas hechas por otro motivo. La compresión nerviosa es rara, pero si ocurre puede añadirse dolor o debilidad en la pierna.
Diagnóstico: ¿aguda o antigua?
La evaluación comienza con una radiografía simple, que muestra el colapso de la altura vertebral. La RM es clave para distinguir si la fractura es reciente (aguda) o antigua, y ayuda a descartar la compresión nerviosa y otras causas como tumor o infección. La TC muestra la estructura ósea y un posible desplazamiento de fragmentos. El grado de osteoporosis se mide con densitometría ósea (DEXA). La decisión de tratamiento se toma según la antigüedad de la fractura, la intensidad del dolor y el estado general.
Primero el tratamiento conservador — la cirugía no es obligatoria
La mayoría de los casos curan en semanas con tratamiento conservador: manejo del dolor a corto plazo, movilización temprana, soporte con corsé en pacientes seleccionados y fisioterapia. En casos con dolor resistente al tratamiento conservador y lo bastante intenso como para impedir el movimiento, se considera un refuerzo mínimamente invasivo: vertebroplastia (inyección de cemento óseo en el cuerpo fracturado) o cifoplastia (primero recuperar altura con un balón y luego inyectar cemento). Ante una compresión nerviosa marcada o inestabilidad puede ser necesaria una cirugía más amplia.
El verdadero tratamiento: la propia osteoporosis
La cifoplastia puede aliviar una fractura dolorosa, pero la base de la prevención de nuevas fracturas es el tratamiento de la osteoporosis. Un aporte suficiente de calcio y vitamina D, el ejercicio regular con carga, dejar el tabaco y el exceso de alcohol, reducir el riesgo de caídas y la medicación prescrita por el médico forman un todo. Si ha ocurrido una fractura vertebral, prevenir la segunda es tan importante como tratar la primera. Los resultados varían de forma individual según la edad, la calidad ósea y las enfermedades asociadas; ningún resultado se garantiza.