¿Qué es un tumor intramedular de la médula espinal?
Los tumores de la columna se clasifican según su localización en tres tipos: fuera de la envoltura de la médula, dentro de la envoltura pero fuera de la médula, y dentro del propio tejido medular (intramedular). Este último grupo es el menos frecuente. Como están entrelazados con estructuras nerviosas críticas de la médula, la cirugía de estos tumores se cuenta entre las operaciones de columna técnicamente más exigentes. En los adultos los tipos más frecuentes son el ependimoma y el astrocitoma, cada uno con un comportamiento distinto.
Síntomas — a menudo comienzan despacio
La primera queja suele ser un dolor local a la altura del tumor, que puede empeorar de noche. Con el tiempo pueden añadirse debilidad, pérdida de la destreza fina de la mano y dificultad para caminar. Algunos tumores producen una pérdida selectiva de la sensibilidad al dolor y la temperatura y un trastorno del equilibrio (ataxia). Los casos avanzados pueden mostrar cambios en la función vesical e intestinal. Como los síntomas son insidiosos, el diagnóstico puede tardar semanas, meses o incluso años; por eso, los síntomas neurológicos persistentes e inexplicados deben tomarse en serio.
La RM con contraste en el diagnóstico
La base de la evaluación es la resonancia magnética (RM) con contraste. La RM muestra el nivel del tumor, su extensión dentro de la médula, posibles porciones quísticas, una acumulación de líquido asociada dentro de la médula (siringomielia) y el patrón de captación de contraste. Estos hallazgos ayudan a predecir el tipo de tumor; sin embargo, el diagnóstico definitivo solo se establece mediante el examen anatomopatológico del tejido obtenido en la cirugía. En algunas situaciones puede ser necesario un estudio de todo el sistema nervioso y una evaluación genética.
La piedra angular del tratamiento: la microcirugía
La piedra angular del tratamiento es la microcirugía que busca la extirpación amplia más segura posible priorizando la preservación de la función neurológica. La intervención se realiza con el microscopio quirúrgico, un aspirador ultrasónico y monitorización nerviosa intraoperatoria (monitorización neurofisiológica). En los tumores bien delimitados la extirpación completa suele ser posible, mientras que en los tumores mal definidos (infiltrantes) el objetivo es una reducción segura y el diagnóstico. Según el tipo y el grado, en algunos casos pueden plantearse tratamientos adicionales (radioterapia, etc.); algunas lesiones pequeñas y asintomáticas pueden seguirse.
Tras la cirugía y expectativa honesta
En el postoperatorio temprano el estado neurológico se vigila de cerca; como puede aparecer un cambio sensitivo o una debilidad temporal, la rehabilitación precoz es importante. El resultado depende del tipo de tumor, el grado y, sobre todo, del estado neurológico preoperatorio — por eso el diagnóstico precoz es valioso. Se realiza un seguimiento regular con RM para la recidiva y el crecimiento. Ningún resultado se garantiza; las expectativas y los posibles riesgos se hablan abiertamente desde el principio.