¿Qué es la espondilolistesis y por qué se produce?
Un defecto en el fino puente óseo llamado pars (tipo ístmico) o el desgaste relacionado con la edad de los discos y las articulaciones facetarias (tipo degenerativo) permite que una vértebra se deslice hacia delante. El tipo ístmico es más frecuente en jóvenes y deportistas, y el degenerativo a menudo en mujeres tras la menopausia. A medida que avanza el desplazamiento, el canal y los orificios por los que pasan los nervios pueden estrecharse, lo que explica los síntomas en la pierna.
¿Qué cambia el grado de desplazamiento?
La magnitud del desplazamiento se gradúa de 1 a 5 según la clasificación de Meyerding. La mayoría de los desplazamientos de bajo grado (grados 1-2) causan síntomas leves y suelen poder manejarse sin cirugía. Los grados más altos, o los desplazamientos que progresan con el tiempo, pueden asociarse a dolor y síntomas neurológicos más marcados. Además del grado, que el desplazamiento sea estable o aumente con el movimiento (inestable) también orienta la decisión; esto se evalúa con radiografías en bipedestación y en flexión-extensión.
Primero el tratamiento no quirúrgico
La mayoría de los casos de bajo grado y pocos síntomas mejoran sin cirugía. El enfoque se centra en ejercicios que fortalecen la musculatura del core y abdominolumbar, fisioterapia, control del peso, medicación analgésica/antiinflamatoria y, en pacientes seleccionados, infiltraciones epidurales. El objetivo es tanto controlar el dolor como reducir la carga sobre el desplazamiento fortaleciendo la musculatura de soporte. Este proceso requiere paciencia; los resultados varían de una persona a otra.
¿Cuándo se habla de cirugía?
La cirugía se plantea en situaciones como dolor persistente que no responde al tratamiento no quirúrgico, debilidad muscular progresiva, un desplazamiento marcado y creciente, o limitación de la marcha por estrechamiento del canal. Los métodos empleados son la descompresión para aliviar la presión sobre el nervio y la fusión (tornillos-barra y, cuando es necesario, una caja) para estabilizar el nivel desplazado; en casos adecuados se usan abordajes mínimamente invasivos. La pérdida del control de la vejiga o el intestino es una urgencia y debe evaluarse sin demora.
Recuperación y expectativa honesta
Tras la fusión, la estancia hospitalaria suele ser de unos días, con movilización temprana y medidas de prevención de trombos. Según el consejo médico puede usarse un corsé durante un tiempo, y se restringen el levantamiento de pesos y los giros. La vuelta al trabajo de oficina lleva unas semanas en la mayoría de los pacientes y al trabajo físico unos meses. En pacientes bien seleccionados, las tasas de consolidación y mejoría clínica son altas; sin embargo, ningún resultado se garantiza. Las expectativas se hablan abiertamente desde el principio.