¿Qué es la deformidad espinal del adulto?
La deformidad espinal del adulto es una curvatura tridimensional de la columna en una persona que ha terminado su crecimiento óseo. El tipo más frecuente es la deformidad degenerativa que se desarrolla con el tiempo por el desgaste relacionado con la edad (disminución de la altura discal, artrosis de las articulaciones facetarias, fracturas osteoporóticas). En algunos pacientes, una escoliosis de la infancia progresa en la edad adulta. A diferencia de la escoliosis del adolescente, aquí la prioridad no es el aspecto sino el dolor y la pérdida de función.
¿Por qué es importante el equilibrio sagital?
El concepto más importante que determina los resultados funcionales en la deformidad del adulto es el equilibrio sagital (visto de perfil). Para que la columna se mantenga erguida, debe preservarse la curva natural de la zona lumbar (lordosis). Cuando este equilibrio se altera, el paciente compensa flexionando las caderas y las rodillas para mantenerse erguido; esto provoca fatiga rápida y una postura inclinada hacia delante. En la evaluación, las radiografías de toda la columna tomadas de pie y los parámetros espino-pélvicos miden este equilibrio; la decisión se toma mirando no solo el ángulo de la curva sino también el equilibrio.
Síntomas
La queja más frecuente es el dolor lumbar y dorsal que aumenta al estar de pie y caminar y se alivia en parte con el reposo. Con el desequilibrio sagital el paciente se ve arrastrado a una postura inclinada hacia delante y que cansa con rapidez. Con estenosis del canal asociada pueden aparecer dolor en la pierna y fatiga de la pierna al caminar (claudicación neurógena). Un cambio de aspecto (encorvamiento, asimetría del tronco, pérdida de estatura) y una calidad de vida reducida suelen acompañarla.
Primero el tratamiento no quirúrgico
En pacientes con síntomas leves a moderados y sin desequilibrio marcado, el enfoque es conservador: ejercicio y fisioterapia, fortalecimiento del core, manejo del dolor, tratamiento de la osteoporosis si existe e infiltraciones en casos seleccionados. El objetivo es controlar el dolor y preservar la función. Como la cirugía de deformidad del adulto es una intervención mayor, en pacientes adecuados se evalúan primero las opciones no quirúrgicas.
La cirugía: una decisión mayor
La cirugía se considera ante una deformidad en progresión, un desequilibrio sagital marcado, dolor que no responde al tratamiento no quirúrgico y pérdida neurológica. El objetivo es restablecer el equilibrio y la lordosis lumbar junto con una descompresión que dé espacio al nervio; las técnicas incluyen fusión e instrumentación, osteotomías cuando es necesario y abordajes mínimamente invasivos en casos adecuados. Esta cirugía es una intervención mayor y el riesgo de complicaciones puede ser más alto, sobre todo en pacientes mayores o con osteoporosis; por eso la selección de pacientes y la planificación se hacen con gran cuidado. Ningún resultado se garantiza; las expectativas y los riesgos se hablan abiertamente desde el principio.